bold
Se muestran los artículos pertenecientes al tema BITACORA.
![]() |
| Mi primera consola, mi primera colonia chispas |
![]() |
| Una lavadora hoy en día tiene más memoria |
![]() |
| El Duende me tenía acojonado, como a Spiderman |
![]() |
| Este sí es como una lavadora |
![]() |
| Seguro que era más divertido tener un Amiga que una amiga (y menos problemático) |
![]() | ![]() |
| El peñazo de libro con la maltratada Gioconda como portada, junto a otros ilustres manuales |
![]() |
| El IBM PC XT, yo tenía un trasto parecido |
![]() |
| Pobre IMB PS/2, ¿qué te hice, dios mío? (imagínenme llevándome las manos a la cabeza en plan tragedia griega) |
![]() |
| Cuantas alegrías me ha dado |
![]() |
| Anda coño, esto se me ha colado |




Cuando haces mal a alguien y luego asoman remordimientos de conciencia, la mejor forma de limpiarlos es perdonándose a uno mismo. Yo jamás me perdonaré no haber asistido a un concierto de la gira ZOOTV Tour de U2 cuando tuve la oportunidad. Ya lo único que puedo hacer para paliar parte del daño es pasar, algún día, la fiesta de fin de año en Sydney, lo prometo.
Bueno, pues nada, que vengo encabronao, me ha tocado ver, por cojones, un vídeo de grunchetas que deciden ir a vivir al campo porque mola más. La movida es que como soy demócrata (american forever) pues por mayoría me he callao la boca y les he dejado poner el vídeo (eran tres contra uno). Los tíos estos eran una panda de guarros que deciden ir a vivir a un pueblo abandonado, y además se atreven a decir cosas como “hemos venido aquí para ayudar a resurgir el pueblo, y esto es un bien para todos” pero vamos a ver, hipócrita nacionalsocialista, habéis venido al pueblo este para vuestro beneficio, no para el de todos porque a mi me la resopla que resucitéis un pueblo abandonado, so cabrones, que lo que buscáis son ayudas del ayuntamiento, es decir, ayudas de ese sistema capitalista tan malo, oye.
En otra de sus frases tan espectaculares, bueno, la verdad es que en el reportaje sólo hablaban dos, los demás mucha cabeza no tenían, na más que para recoger remolacha y esas cosas. Al caso, una de sus frases fue “ayudamos a la limpieza del campo”, pero qué cojones de limpieza vais a hacer, si ni siquiera os sabéis lavar vosotros mismo, so guarros.
Además uno de ellos quería involucrarse en la política de la zona, y se iba a hacer de izquierda unida, colega. A ver, ya me dirás que partidos son tan subnormales de apoyar gilipolleces como las vuestras, pues eso, partidos a los que no les vota ni dios.
Como se imaginarán no he podido aguantar el reportaje ese de idiotas, cuya moda reside en no seguir a la moda, de esa gentuza que no se dan cuenta que todos estamos en un sistema, que decir “venid humanidad al campo porque mola mas” es decir “venid todos a la ciudad porque mola mas”. Joder, que los avances tecnológicos son un bien para la humanidad, no me toquéis los huevos diciendo que es más guay vivir sin frigorífico o agua corriente, imbéciles.
Iros todos los que pensáis así a vivir al puto campo, que cuando seáis muchos, ya os dirán que estáis jodiendo el campo, y ¿entonces qué haréis? ¿vivir en la ciudad? Pues espero que para entonces, la tecnología esté más evolucionada y haya muros rodeando las ciudades para evitar que personas como vosotros entréis… por incultos.
Bueno, y a ahora que canción pongo, joder? Ah, sí ,tomad campo
Hace unos sábados decidí salir por la noche a tomar unas copas por esta ciudad de provincias. Quién coño me mandaría. Entramos en un bar lleno de gente, nos acercamos a la barra, pedimos un agua y una copa. A nuestro alrededor había un grupo de personas bailando, haciendo el borrego y cantando una música aberrante. Nos pareció increíble que a estas alturas de milenio la purrela se divirtiera con maravillosos temas de Nino Bravo, Rafaela Carrá, y delicadezas por el estilo (algo de Shakira me pareció oír). ¿Pero esto qué cojones es? Danzar con la misma música que oían sus padres, y estos los pobres porque no tenían más remedio. No me lo explico, no lo entiendo, ¿sabrán que antaño se hacía buena música, y que se hace buena música actualmente? ¿Cuándo se darán cuenta de que la música española es una basura?
Por si no fuera esto suficiente, la peña, haciendo uso de sus costumbres sociales, me empujaba, me rozaba y me tocaba. Joder qué asco, coño, ¿porqué tienen la manía y la necesidad de juntarse unos a otros?, necesito una burbuja de un par de metros, entiendo que en un local así sea muy difícil respetarlo, pero que no me toquen, por favor, no lo aguanto.
Menos mal que el señor Robert Smith y yo nos lo tomamos con humor. Les dejo con una de las grandes bandas de la historia, a ver si aprenden los borregos.
1 - Los vecinos.
2 - Las obras en general, sobre todo las de algún vecino jubilado que antes trabajaba en la construcción y se aburre mucho.
3 - Estar duchándote y que baje y suba la presión del agua porque a determinadas horas suele la gente, cual manada, fregar los platos, poner la lavadora y otros electrodomésticos, todo al tiempo.
4 - Los idiotas pastilleros que conducen coches “tuneados”.
5 - Las tías que además de feas son idiotas.
6 - Los amigos o conocidos que te dicen como debes dirigir tu vida.
7 - La gente que en el cine, durante la película, va comentándola para toda la sala mientras deglute palomitas.
8 – La hipocresía (sobre todo la de los progres de izquierda).
9 – Las personas que te aburren con chorradas religiosas como el Chuchi (vale cualquier religión y creencia de este tipo).
10 – Las fiestas de pueblos y barrios.
11 – Que en medio de un juego se quite solo y salgas a Windows (y sin haber grabado).
12 – Que te hable alguien por la calle aún cuando ve perfectamente que llevas los cascos puestos.
13 – Los autobuses urbanos.
14 – Los insectos.
15 – Los cristales supertransparentes e irrompibles de policarbonato y caucho sintético que ponen en tiendas y/o bares.
16 – Yo mismo a veces.
Ya ven, todo un panorama para matar
La verdad es que si fuera agente secreto estas cosas no me pasarían (sólo iría a por los rusos malos)
La tecnología me hace parcialmente feliz. Hace un par de días, me compré unos cascos de silicona, son increíbles, cuando te los pones te hacen el vacío en los oídos y la música entra directa al cerebro, incluso cuando hay una pausa de silencio entre canción y canción, tampoco oyes nada. Esto tiene muchas ventajas, una de ellas fundamentalmente cuando hay fiestas provincianas como las de Valladolid, es que ves a los gilipollas peñistas hacer el imbécil, a los borregos que acuden a la llamada de las fiestas, y a la gente en general, pero no les oyes. Puedes entrar en bares, y con los cascos puestos, escuchas muy de lejos esa música para retrasados mentales que suelen poner retrasados mentales también. Así que a partir de ahora, incluso sin fiestas, ya no tengo que aguantar a los gafapastas teniendo conversaciones superculturetas en voz en grito para que los demás oigamos lo listos que son, a los típicos verduleros que cuando hablan con el móvil en la calle se les oye a cien kilómetros a la redonda, ni a la mayoría de los borregos con su manía de gritar hablando, pero sobre todo, a los putos niños berreando porque sus padres no saben educarlos. He encontrado una especie de Nirvana interior (como dirían los estúpidos ecologistas vegetarianos), ¿para cuándo el teletransporte?
Ahora veo cosas…
Una pausa para el trip-hop…
No sabía bien qué hacer con este temazo, con qué texto acompañarle, pensé en colgarlo como la canción de este verano, pero luego pensé: coño, si este verano no tiene canción del verano. Así que voy a hacer algo mucho mejor, va a ser la canción del verano de hace dos años y de este a la vez. Además he encontrado una razón que justifica perfectamente la letra de esta canción, no quería contarlo pero qué narices, lo haré.
Gozaba de la mejor relación posible con una niña, es decir, nos llevábamos muy bien cuando salíamos de copas, pero básicamente quedábamos para follar, de hecho en la cama nos gustaba mucho decir que encajábamos como piezas de un puzzle. Un día cualquiera de Agosto me dijo que ya no quería continuar. Después de insistir mucho, al final reconoció que buscaba algo más, yo nunca entendí qué cojones era algo más, para mi la relación perfecta se basa en el sexo perfecto, si ya lo disfrutábamos, ese algo más sobra.
Nunca lo había hecho, alguna vez me lo planteé, pero era mi oportunidad para aprehender la venganza. En este punto entiendan que no puedo detallarles en que consistió, pero crean que intenté putearle muy bien…y me sentí genial conmigo haciéndolo, o por lo menos, hasta que uno de mis Egos empezó a tener remordimientos de conciencia.
La distancia relativa que me otorga la ilusión del paso del tiempo no ha hecho más que acentuar mi dicotomía, a veces me siento mal recordándolo, otras me reconforta pensar en lo que hice. De cualquier manera, aparte de marcarme, fue una forma de experimentar algo nuevo, y en eso consiste la vida en este Universo, experimentar para evolucionar.
V.A.S.T. – Pretty When You Cry
Todos tenemos nuestros fallos (yo no tantos, no se crean), por lo que a veces y sólo cuando peligra nuestro bienestar, nos es necesario reconocer. En aquella época a mi no me gustaba demasiado U2, me parecía un grupo algo ñoño, con su With Or Without You (aún sigue sin gustarme la cancioncita) y esos discos retros que al señor Rictus le encantaban y que no hacía más que llevarlos a mi casa y a la de todo quisqui, para así intentar conseguir que nos diéramos cuenta de que los irlandeses esos eran buenos. Pero yo era y soy un poco cabezón, así que lo único que se llevaba el señor Rictus era alguna que otra mofa por mi parte.
En el otoño del año 1991, el señor Rictus andaba como loco pregonando a los cuatro vientos que la banda de Dublín acababa de sacar al mercado un nuevo disco, y que éste era algo totalmente novedoso para la historia de la música, y por ende para la del mismo grupo. Ni que decir tiene el coñazo que dio el niño.
Yo continuaba con mi escepticismo, por mucho que al señor Rictus los ojos le trazaran un círculo cuando hablaba del nuevo álbum. Pero un buen día, sentado en el sofá, viendo mi canal de televisión favorito por esos tiempos, la MTV, emitieron un video del Achtung Baby que jamás olvidaré. -Coño, qué buena canción y qué buen video- pensé, aunque me mantuve agazapado, a la espera de oír más temas procurando, de momento, no mencionar a U2 delante del señor Rictus.
Efectivamente, pusieron más temas tanto en la MTV como en la radio, y ya se pueden imaginar lo que comenzó a ocurrir en mi interior. Era un señor discazo, hasta el momento todas las canciones que había oído eran cojonudas, tenía que conseguir el Cd para poder escucharlo al completo pero… ¿Cómo coño le digo al señor Rictus, después de años de burlas, que me deje el disco? Hasta poder responder a la pregunta opté por mantener la boca cerrada.
Ocurrió una tarde lo inevitable. Íbamos el señor Rictus y yo caminando por “el cuadro” camino de unas Foster´s, cuando sin querer me puse a cantar Even Better Than The Real Thing; éste giró de repente la cabeza hacia mi, abrió mucho los ojos, y escudriñando mis pensamientos mientras yo me hacía muy mal el loco, me preguntó: ¿señor Venom, estaba usted cantando U2? -Señor Rictus ¿me deja usted el nuevo disco?-
WATCH MORE TV
Como ya sabrán, llegué a este planeta por obligación, no por gusto, créanme. Y en este breve período de tiempo observando a la raza humana, en lugar de conseguir entenderles y poder marcharme de una santa vez, me han surgido montones de dudas, algunas de ellas son estas:
¿Porqué cojones cuando llueve, la mayoría de los borregos que usan paraguas caminan bajo las cornisas? ¿Para que no se les moje el paraguas, tal vez?
¿Por qué la mayoría cuando hablan tienen que hacerlo casi gritando, sobre todo al hacerlo por el móvil?
¿Por qué cuando pasa una ambulancia, la gente se le queda mirando fijamente? ¿Esperan quizás poder ver al que vaya dentro para así decir: a ese le conozco?
¿Por qué la gente cuando va paseando tiene la puta manía de mirar a los ojos de los demás?
¿Por qué la mayoría de los viejos se paran en medio de la acera esperando a que pases? ¿A esas edades es complicado andar y mirar al tiempo?
¿Por qué la gente suele ir andando en manadas, unos detrás de otros todos juntitos? ¿Y por qué, casi siempre, andan bajo cornisas o soportales? ¿Temen a que el cielo caiga sobre sus cabezas?
¿Por qué les encanta ir a playas masificadas a quemarse la piel, a eso que ellos llaman “ponerse moreno”?
¿Por qué en invierno, las ciudades suelen estar casi vacías de gente caminando, pero en verano da asco salir porque no hay más que gente por la calle? ¿El tiempo caluroso determina tanto la estupidez de la manada?
¿Porqué al calor se le denomina buen tiempo y al frío y la lluvia mal tiempo? ¿Qué tienen de malo el frío y la lluvia?
Si alguien es capaz de responderme con un mínimo de coherencia a alguna de las preguntas, le estaría agradecido.
Some people get by
With a little understanding
Some people get by
With a whole lot more
I don´t know
Why you gotta be so undermanding
One thing I know
I want more
Faltaba algo menos de una hora para terminar mi dura (aunque no todo el mundo pensaba lo mismo) jornada laboral nocturna. Mis zapatos, teñidos de betún negro por necesidades estéticas laborales, iban regresando a su color anterior. El “busca”, compañero de mi cinturón y mi cadera, sonó por trigésima vez. Debía dirigirme al office para descolgar un teléfono por el cual, una chica de recepción me transmitiría los deseos de un huésped del Smoking Park Hotel, situado a las afueras de Manchester. Esta vez se trataba de una cena, tendría que ir a recepción, recoger un papel en donde figuraba la comida elegida, y llevarlo a la cocina para que la prepararan. Un sábado como aquel, y a esas horas, sabía lo que allí me iba a encontrar: cocineros de mirada turbia mezclada con dosis letales de xenofobia.
Dejé el papel en el habitual sitio, y salí del lugar a la espera de una más o menos rápida elaboración. En ese tiempo, ya suponía que el “busca” volvería a sonar como, en efecto, ocurrió. Al cabo de unos veinte minutos, al término de otra tarea, volví a la cocina. Mi pedido aún no estaba hecho, así que insistí de nuevo balbuceando un inglés de andar por casa. Creo recordar que alguien me asintió con la cabeza, o quizás sólo fue un gesto estúpido muy propio de la mayoría de esos analfabetos que allí moraban, deglutiendo todo el día, y hablando de fútbol.
El único amigo fiel que, por aquel entonces atesoraba, volvió a sonar: el cliente estaba enfadado porque aún no le habían llevado la cena. Regresé a la cocina algo molesto para pedir que me la preparasen de una vez, llevarla, e irme a mi habitación a vomitar un día más. Minutos después, recogí el plato de comida y lo coloqué sobre una enorme bandeja rectangular llena de pequeños cuencos con diversas salsas, puse aquello sobre mi brazo, y emprendí el camino recorriendo los habituales largos pasillos tapizados por una antihigiénica moqueta y cortados en tramos por puertas cortafuegos, para llegar a esa habitación en la que me esperaría un huésped seguramente malhumorado, y sin intención de obsequiarme con la típica propina.
“Sorry, sir, it´s not my fault” –le dije cuando me espetó en la cara la tardanza- pero de poco me sirvió, ya que al instante se percató de un detalle inexcusable: no le cocinaron lo que había pedido. Regresé con toda la parafernalia, que pesaba muchísimo, mientras por el camino me iba poniendo muy de mala hostia, pensando en que la culpa era de los mentecatos de la cocina, pero las broncas siempre me las llevaba yo, pensando en que siempre hice bien mi trabajo pero agachaba la cabeza porque era un emigrante de mierda en ese hotel de mierda, siempre callado, siempre observando, tímido por dentro pero dando la impresión por fuera de ser un imbécil. Pero el imbécil estaba harto, y me iban a oír esos capullos, porreros, hooligans, borregos…
Sin saber muy bien cómo, me puse a gritarles en inglés sin trabarme ni una sola vez, haciendo aspavientos con las manos, utilizando al igual que ellos un “fuck” o “fucking” cada cuatro palabras, y agregando también insultos en español tipo “cojones” y “a tomar por culo”. Al término de la arenga, fue como si retornara a tierra, el cuchitril volvió a tomar forma sólida, y me di cuenta de que todo el mundo allí metido me estaba mirando fijamente. Giré en redondo y fui a esperar en el office la nueva comida.
Al rato salió alguien para decirme que la cena ya estaba lista y calentada, me quedé de piedra porque ese tipo de agradabilidad hacia mi era totalmente inusual, y entré de nuevo en la cocina. Nadie decía nada, había un silencio únicamente roto por el trajín del trabajo, y me resultaba repulsivo. Volví a colocar todo, recorrí nuevamente el trayecto hacia la dichosa habitación y dejé allí la comida.
A partir de entonces empezaron a tratarme mejor, sí, resultó ser como en las películas norteamericanas, cuando el protagonista al que todos pegan en el instituto se rebela contra ellos, y desde ese momento todo el mundo le respeta. Sí, así eran los trabajadores ingleses en ese hotel, como americanos sin evolucionar, niñatos de personalidad forjada delante de un televisor.
Me dirigía por fin a mi habitación, mientras me aflojaba la corbata e iba cantando el estribillo de un tema recién estrenado de un buen grupo llamado Gorillaz.
