
Ya llegó el verano (ya llegó la fruta), y con él la manía del populacho para tostarse la piel. Dicen que el Sol está muy jodido pero a la gente le da igual, bueno, no es que el sol esté mal, de hecho aún es una estrella joven, es la capa que nos protege de los rayos ultravioleta la que esta chunga, y más que lo estará. Y no, queridos ecologistas, no es sólo por que los humanos sean muy malos y con la contaminación se destruya, también hay una cosita llamada tormentas solares, las cuales son cíclicas, culpables de que en determinados años la atmósfera y el campo electromagnético terrestre sea más débil. De hecho en el 2010 se prevé que se vuelvan a intensificar las dichas tormentas.
Pero como decía antes a la gente le da igual. Ahí van como borregos a chamuscarse en la tómbola del cáncer de piel.
En Europa, especialmente en Francia y España, hace cosa de una década comenzó a hablarse del capital solar, para definir la capacidad que tiene la piel de proteger sus estructuras internas y externas frente a las agresiones del sol.
Años más tarde, en Australia, continente que tiene los mayores índices de cáncer de piel, empezaron a realizarse estudios más profundos al respecto, los cuales revelaron que, cuando este capital solar se agota, la piel se torna vulnerable y frágil a las radiaciones.
Por una parte, el Australian Bureau of Meteorology Research Centre alertó sobre cómo los rayos solares penetran con mayor fuerza en la tierra, ya sin la protección de la capa de ozono.
Por otra, las universidades de Melbourne y Sydney, así como laboratorios especializados en dermatología, difundieron que había disminuido la capacidad de la piel de protegerse contra las radiaciones solares.
El capital solar se mide por:
-La información genética.
-El fototipo (el color de la piel y su resistencia a broncearse) al que pertenezcamos.
-La frecuencia con que nos hemos asoleado desde pequeños y por nuestra costumbre de protegernos.
-Los países en que hemos vivido (en Australia y Nueva Zelanda, la capa de ozono es más tenue).
Hace un siglo la gente que se ponía morena era la que básicamente trabajaba el campo, y la burguesía y la aristocracia preferían estar blancos. No se en que determinado momento, con la llegada de la clase media, comenzó a ponerse de moda estar moreno.
Particularmente el moreno me disgusta estéticamente, el único que llevo más o menos bien es el bronceado de algunas señoritas de piel blanca, y digo bronceado porque es diferente al moreno. Se lo que algún lector ocasional puede estar pensando: “este es un racista” cosa que me da igual, pero aún así le volveré a recordar algo que he escrito antes: “el moreno me disgusta estéticamente”. Vale
Con todo y con eso, el otro día discutí con unos conocidos argentinos que emigraron para la tierra donde me hallo, ellos me tildaron de racista, pero les pregunté: si dijera que me gusta la piel morena pero que la blanca no me hace gracia, ¿a que ya no sería racista? Claro, eso estaría bien visto, y claro, no me respondieron. Pues lo siento, me gusta la piel blanca. Blanco lechoso y salpicado de algunas pecas a ser posible, y si además es pelirroja mejor.
PD: Por cierto, por si alguien se lo pregunta, sí, he tomado el sol alguna vez en la playa, pero evidentemente iba acompañado, son de las cosas que se suelen hacer cuando tienes pareja y por la pareja. Eso si, me compraba crema solar factor 60. Mis condolencias para aquellos que les toca sufrir el verano por culpa de su pareja, mi apoyo para ellos en esos difíciles momentos.