El Gran Colisionador de Hadrones, el proyecto de investigación en física cuántica más ambicioso de la historia, está finalmente construido y ya tiene fecha de arranque: el 10 de septiembre de 2008. Ese día, el laboratorio en el que el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN) ha invertido unos 5.000 millones de euros, recibirá su primer rayo de protones y empezará a funcionar. Así lo anunció este jueves el CERN, en un comunicado que esperaban tanto los incondicionales de la investigación nuclear como los detractores del laboratorio.
"El LHC es el acelerador de partículas más potente del mundo, producirá rayos siete veces más energéticos que cualquier máquina anterior y de una intensidad alrededor de 30 veces superior cuando alcance el rendimiento para el que fue diseñado, probablemente en 2010. Ubicado en un túnel de 27 kilómetros de distancia, se apoya en tecnologías que no habrían sido posibles hace 30 años. El LHC es, de alguna manera, su propio prototipo", describe el centro europeo.
Protones de alta energía en dos haces en sentido contrario chocarán en busca de las firmas de la supersimetría, la materia oscura y los orígines de la masa. Los haces de miles de millones de protones viajarán a una velocidad cercana a la de la luz por el anillo, circulando por el anillo y guiados por cientos de poderoso imanes. Existen cuatro puntos en los que los protones pueden colisionar. Se trata de los experimentos conocidos como :ALICE, ATLAS, CMS y LHCb. Las colisiones se observarán cuidadosamente en busca de partículas exóticas.
En resumen los objetivos de los experimentos son:
-Qué es la masa (se sabe cómo medirla pero no se sabe qué es realmente) -El origen de la masa de las partículas (en particular, si existe el bosón de Higgs) -El origen de la masa de los bariones -Cuántas son las partículas totales del átomo -Por qué tienen las partículas elementales diferentes masas (es decir, si interactúan las partículas con un campo de Higgs) -El 95% de la masa del universo no está hecho de la materia que se conoce y se espera saber qué es la materia oscura -La existencia o no de las partículas supersimétricas -Si hay dimensiones extras, tal como predicen varios modelos inspirados por la Teoría de cuerdas, y, en caso afirmativo, por qué no se han podido percibir -Si hay más violaciones de simetría entre la materia y la antimateria
El LHC ha generado un debate sin precedentes en el mundo de la física. Dos científicos, el estadounidense Walter Wagner y el español Luis Sancho llegaron a denunciar al CERN por "genocidio potencial", al considerar que el LHC exponía la humanidad a dos riesgos: la creación de un agujero negro que se tragaría la Tierra y la generación de una "materia extraña" que convertiría el planeta en una estrella de neutrones sin vida. Según Wagner y Sancho, la combinación de ambos peligros genera una probabilidad del 75% de que el LHC acabe con la Tierra. O, cómo explicó Sancho a la justicia estadounidense, "el CERN quiere que juguemos a la ruleta rusa con dos balas". El proceso judicial lanzado por los dos científicos ya ha abierto un importante debate en EEUU. Medios de comunicación como el diario The New York Times y el canal de televisión MSNBC han dado una amplia cobertura, confrontando la opinión de Walter Wagner con la de físicos más académicos. Como no podía ser de otra forma con un debate científico sobre el fin del mundo, el tema también ha suscitado ya centenares de reacciones entre los blogueros.
Según el propio Luis Sancho en una entrevista para adn.es: “El experimento intentara replicar el big bang en la tierra y crear materia de máxima masa. Las dos únicas formas de materia de mayor masa conocidas son los agujeros negros y la materia extraña, componente de las estrellas de neutrones, y en la física estándar ambas catalizan la transformación de nuestra materia radiante, destruyendo la Tierra. Mientras que el big bang es la mayor explosión cósmica del Universo. Así pues en esencia los tres experimentos reales que el CERN llevara a cabo, replicar el big bang, crear materia extraña y agujeros negros son tres experimentos que en el universo destruyen estrellas y galaxias. Sólo una especie tan arrogante como la nuestra puede ahora decir que recrear las condiciones de energía del big bang en la Tierra no ofrece ningún riesgo. El mismo CERN reconoce que al ser un experimento nuevo, la recreación del big bang traerá sorpresas. Pero se sabe ya bastante de lo que se producirá en el CERN. Puesto que el acelerador previo al CERN, el RHIC, creó un liquido ultradenso de materia extraña, inestable todavía por no tener suficiente energía, pero que ya mostraba las cualidades de un proto-agujero negro. Pero la energía añadida del LHC (unas 50 veces mas) será suficiente para que esos fetos de materia extraña nazcan con estabilidad y empiecen a crecer absorbiendo nuestra materia.”
La inmensa mayoría de los físicos académicos, como el español Juan José Cadenas, consideran que esas tesis tienen un probabilidad tan escasa que no se deben tomar en cuenta. Desde Ginebra, donde están las instalaciones, explican que "arrancar la máquina no se resume a darle a un botón", sino que "es un largo proceso que empieza con la refrigeración de cada uno de los ocho sectores" y sigue con las pruebas electromagnéticas. Esas etapas se llevaron a cabo a finales de julio. La siguiente consiste en sincronizar el colisionador LHC con el acelerador, "el último eslabón en la cadena". Dicha sincronización entre las dos máquinas necesita "una precisión del orden de un nanosegundo" y se probará en agosto y septiembre, antes de poner en marcha el LHC. Entonces, el primer rayo podrá llegará al LHC y, según el comunicado, "llevará la investigación en física a campos inexplorados"...
Hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre mi recorrido por el mundo de la informática, y ahora que me he comprado un ordenador nuevo, me parece el momento oportuno para esta recopilación, que espero, seguirá ampliándose.Antes de empezar me gustaría dejar claro, sobre todo para los casuales lectores puristas de la informática, que intentaré ceñirme a los ordenadores que conocí, no voy a hablar de todos aquellos que también existían pero yo no tuve, por muy míticos que esos sean.
La primera persona que me hizo conocer indirectamente la tecnología fue mi abuelo; allá cuando yo tenía un par de años decidió comprarse una de las que (creo) fueron las primeras consolas en entrar en España. En esa época yo era demasiado pequeño para jugar con él, y cuando por fin tuve edad para poder hacerlo la consola me llegó en forma de herencia. Pensándolo ahora bien qué gran tipo mi abuelo, con 65 años de edad (a muy finales de la década de los 70) y jugando a videojuegos. Ni que decir tiene que continué sus pasos, pasándome horas delante del televisor, jugando a unos videojuegos cuya mecánica básica consistía en manejar unos palitos verticales con los que dar a una pelotita cuadrada para que esta se trasladase por la pantalla al tiempo que se oía un “ping”.
La videoconsola se llama Soundic TV Sport SD-04, funciona a pilas (de las gordas) o con adaptador, dispone de 10 juegos con opciones de uno o dos jugadores con niveles amateur y profesional y servicio manual o automático. Para poder jugar tiene dos mandos extraíbles con cable y el aparato trae un cable de antena para conectar al televisor. Como ven hablo en presente porque aún dispongo de ella y funciona perfectamente (parece que lo estoy vendiendo por eBay).
Mi primera consola, mi primera colonia chispas
En 1982 salió al mercado uno de los primeros ordenadores de consumo masivo (el otro sería el Commodore 64), el mítico Sinclair ZX Spectrum de 8 bits: un microprocesador de 3,5 MHz, una RAM de 16Kb o 48Kb según el modelo, y una ROM de 16Kb, en donde esta última incluía un intérprete de lenguaje Basic. El sistema de almacenamiento era mediante casete de audio común a 1.200 baudios (la velocidad soportada por el sistema operativo en ROM, pero había juegos que usaban su propio sistema de carga "turbo" a mayor velocidad, aunque algo más propensos a producir errores de carga). Una de las peculiaridades del ZX Spectrum era su sistema de vídeo, puesto que es capaz de mostrar una matriz de 256x192 pixeles con 15 colores en menos de 8 kB, aunque la resolución de estos colores es a nivel de carácter, 8x8 pixeles.
Una lavadora hoy en día tiene más memoria
Por supuesto yo no tenía ni idea de esos detalles técnicos, sólo sabía que a un amigo mío del “cole” le habían comprado un ordenador sus padres y que el muy capullo nos lo restregaba por la cara, y eso que muchos de nosotros no sabíamos muy bien qué coño era un ordenador. Un domingo cualquiera a principios-mediados de los 80, el chaval me invitó a su casa a jugar con el Spectrum. Cuando llegué a su habitación y visioné todo el tinglado lleno de cables y conexiones en torno al ordenador, me parecía estar en un departamento de la NASA... y me gustaba la sensación. Duende (así llamábamos al chaval, no al ordenador) conectó el Spectrum, cogió un juego y lo introdujo en un reproductor de casetes que estaba conectado al ordenador, encendió el televisor de blanco y negro (el de color lo usaban sus padres) y después de teclear unas palabras “muy extrañas” en inglés, apretó el botón Play del reproductor porque, según me dijo, era la manera de cargar un juego. Yo, aún en estado de cuasi-shock por la cantidad de información que estaba acumulando, pregunté tímidamente que cuanto tardaba en cargar un juego: “unos cinco minutos”, me contestó. Con el tiempo descubriría que tardaba cinco o diez minutos cuando todo va bien, pero la mayoría de las veces eran 20: problemas debidos a fallos en la carga por culpa del estado de conservación del juego, de la calidad del reproductor de casete, del ordenador, o de si había una conjunción de planetas. Así es la informática. Cuando por fin cargó, apareció el juego: Ratas del Desierto. Se trataba de un juego en 2D de estrategia por turnos ambientado en la batalla del Alamein de la 2ª Guerra Mundial, en donde obviamente podías elegir ser los aliados o los alemanes. Me gustó tanto que decidimos imponer los domingos como el día oficial para jugar al Desert Rats.
He de reconocer que Duende casi siempre me ganaba, yo le decía que era porque jugaba con los alemanes que eran mejores, pero cuando jugué con los nazis también me ganó, por lo que me di cuenta de la situación: él podía jugar entre semana y entrenarse y yo no, así que eso se tendría que acabar, tenía que hacerme con un Spectrum y entonces… ya vería ya, jajajaja, que malo, pero que malo soy…
El Duende me tenía acojonado, como a Spiderman
Pero lo que mi amigo no sospechaba era que estaba a punto de salir el nuevo Spectrum, el Sinclair ZX Spectrum 128, con la particularidad de haber sido desarrollado en España por Investrónica, la filial de El Corte Inglés de distribución y fabricación de ordenadores. El modelo de 128K podía funcionar en modo 48 Kb o 128 Kb. La mayoría de los programas comerciales se ejecutaban en el modo 48K, pero en los últimos tiempos aparecieron programas comerciales que eran compatibles con las 2 versiones. Incorporaba un chip de sonido, un pequeño teclado numérico anexo pero independiente y un editor de textos integrado en el sistema operativo firmware. En los juegos especialmente, cuando se ejecutaban en el modo 128, se podía disponer de las mejoras del modelo, como carga de varias fases en RAM, escuchar en algunos casos frases y palabras digitalizadas, etc.
Con el nuevo Spectrum en mi poder conseguí ganar a mi amigo, no sólo en el juego sino también porque mi ordenador era mejor y ahora podía fardar más que él de ordenador en el colegio. De este Spectrum recuerdo haber aprendido nociones de Ms-Dos, de programación en Basic (que usaba para hacer circulitos y cuadraditos, vamos que parecía un arquitecto), pero sobre todo recuerdo la grandiosa revista Micromanía con sus trucos para pasar juegos y los pokes que traía para conseguir munición infinita, vidas infinitas, etc.
Este sí es como una lavadora
La época en que ahora nos encontramos, el segundo lustro de los años 80, fue un tiempo muy grato para el florecimiento de muchos ordenadores y consolas, con muchas más prestaciones que el Spectrum (y que el Commodore 64) de mi amigo Duende o el mío, además Amstrad compró la compañía Sinclair y salieron nuevos Spectrum que ya traían incorporados un lector de casete (Spectrum 128 +2, 128 +3 y 128 +2A/B). Con la popularización de estas máquinas prácticamente era imposible no conocer a alguien que no tuviera un Spectrum, un Atari, un Commodore (el más popular un Amiga 500), una Nintendo (la famosa NES) o una Sega, e incluso había algunos que ya tenían su primer PC, aunque en este caso no conocía a nadie.
Seguro que era más divertido tener un Amiga que una amiga (y menos problemático)
Sobre el año 1989 decidí apuntarme a una academia de informática, el CETI (centro de técnicas informáticas, vaya ridiculez de nombre), para aprender de lo que en esa época se oía mucho y decían podría ser necesario para el futuro: la programación. Pues hombre, ahora que lo pienso, creo que no me sirvió de mucho, la verdad. Lo más positivo que saqué de esa experiencia fue conocer a un chaval que sería y sigue siendo un buen amigo. Pero vamos por partes. Me apunté a un curso, de entre otros muchos que ofrecían en su programa, para aprender lo que se consideraba básico: BASIC y MS-DOS (no, el Windows no era necesario aún, de hecho la versión 3 no saldría hasta un año después), aunque en los casi dos años que estuve allí amplié el “paquete básico” con un lenguaje que empezó a causar furor y decían iba a ser el futuro de las bases de datos (jajajajajjj, perdón): el COBOL.
Recuerdo el primer día en el que aparecí en un aula de la academia para recibir clases, estaba llena por completo de ordenadores PC tipo IBM XT y clónicos parecidos, de pantallas monocromáticas, y con una impresora matricial puesta en red para compartir entre todos (con papel unido por la parte inferior). Creo que yo era el más pequeño de edad de entre los que allí estábamos, pero todos teníamos la misma impresión de alucine en la mirada y el deseo de tocar cuanto antes una de aquellas maravillas.
En el contrato aparecía “todo alumno dispondrá de un ordenador”, pero en la clase que me tocó, un PC se debía compartir entre dos personas. Así que después de asignar por sorteo un ordenador a cada alumno, al final quedé yo y otro chaval con pintas de empollón llamado Rubén. Lo que se arrepentiría Rosa, la profesora, por habernos juntado, no se puede expresar con palabras, vaya dos años le dimos, no sabía que hacer con nosotros. Si por casualidad algún día quedaba un ordenador libre no dudaba en separarnos, aunque casi era peor porque nos daba la oportunidad de crear carpetas en MS-DOS con nombres como “Rosa puta”, luego estas delicadezas se fueron extendiendo para con el resto de compañeros a los que también poníamos motes (nos adoraban todos).
Como dato más anecdótico si cabe, decir que los ejercicios que allí hacíamos en Basic eran un puto coñazo que no se lo tragaba ni dios, así que yo me pasaba el tiempo programando bucles para crear figuras con asteriscos que daban sensación de movimiento al trasladarse verticalmente por la pantalla. Por supuesto cuando llegó el examen no aprobé, estaba más especializado en otros “temas” que en el examen no preguntaban, por lo que no me dieron un diploma que seguro es importante para mostrar en cualquier empresa, y sobre todo para demostrar el amor a cualquier fémina. Muchos años después, en primero de carrera, tuve al típico “profesor-colega” que le encantaba mandarnos ejercicios en C++ para que consiguiéramos hacer figuras de asteriscos en movimiento… sin comentarios.
El peñazo de libro con la maltratada Gioconda como portada, junto a otros ilustres manuales
A finales de mi paso por la gran academia de informática, esto sería sobre 1991, me compraron un PC clónico de un IBM, la marca era Bondwell (canadiense) y no se si ni siquiera llegaba a la categoría de un 286, pero para mí resultó el primer gran orgasmo informático. Lo que más me gustaba del ordenador era que los juegos se cargaban a la primera, tardaban poco y no fallaban su carga, obviamente aún estaba acostumbrado a un Spectrum que en breve tiraría a la basura (y cómo me arrepiento). Sinceramente no recuerdo la velocidad del procesador, lo que sí recuerdo es que la RAM era de 512Kb, la pantalla de fósforo verde, gráficos CGA y Hercules (no tenía ni disco duro ni ratón, ni sabía que era eso), y que la disquetera era de 5 ¼ (aunque luego lo ampliaría poniendo una de 3,5 a mayores). El equipo costó 173.000 pts de la época, unos 1100 € actuales, y eso que no compré una impresora o un escáner (para qué quiero yo eso? - le pregunté al de la tienda-).
Para encenderlo y trabajar con él era muy fácil: dabas a un interruptor grande (como los de la luz), entonces el sistema iba cargando la RAM desde 64Kb hasta que llegaba a los 512Kb, para ese momento debía de estar introducido el disco con el MS-DOS versión 3.2 (reitero: no había disco duro), y el DOS arrancaba con el clásico “A:>”. Luego retirabas el disco del sistema operativo y metías lo que te apeteciera. Si soy sincero, recuerdo mucho más los juegos y aplicaciones para este ordenador que para el Spectrum (quizás por la edad que me pilló), además nunca me gustó ni me gusta el peñazo de esperar demasiado a que se cargue nada, y mucho menos que falle la carga cada dos por tres. De los programas que recuerdo están el GWBASIC (versión avanzada del BASIC), el WordStar (procesador de textos, aquí me di cuenta de para qué una impresora), el Lotus 1-2-3 (plantilla de cálculo), y el AutoCad Version 1 que lo componían 8 discos de 5 ¼ , lo cual era un coñazo porque cada vez que hacías algo tenías que meter un disco y sacar otro (cada disco de estos almacenaba hasta 360Kb, aunque luego saldrían los de alta densidad de 1.3 Mb). Y de juegos, qué morriña me da pensar en ellos, y que buenos ratos pasé jugando al Arkanoid, La abadía del crimen (aunque este ya lo conocí en el Spectrum), World Tour Golf, Goody, Loom, Defender Of the Crown, Aventura Original, el Strip Poker (sí, que pasa), el Block Out, Battle Chess, Maniac Mansión, Prince Of Persia, Sim City, y por supuesto el gran Monkey Island, entre otros muchos. No se cómo cayó en mis manos un grandísimo programa llamado PCTools, que permitía moverte por las carpetas del sistema operativo de una manera más cómoda (como con el explorador de Windows), además de otras funciones como pasar cualquier programa a caracteres ASCII para su posible manipulación. Yo me dedicaba a cargar juegos en el programa, y como la mayoría de los textos de los juegos aparecían tal y cómo se verían por pantalla, los traducía al español de una manera tipo: “nos están disparando, mecagüenlaputa, sir!”.
El IBM PC XT, yo tenía un trasto parecido
La informática, para no perder la costumbre, iba evolucionando a un ritmo cada vez más vertiginoso, relegando mi ordenador al pasado en cuestión de meses: el Windows 3 ya había salido al mercado y era necesario tener un disco duro para poder ser instalado, el ratón se iba imponiendo, y los disquetes de 3,5 pulgadas aumentaron la capacidad de 1.44 Mb a 2.88 Mb (estos últimos mi ordenador no los reconocía). Para hacerse una idea, el Monkey Island que era 2 disquetes de 1.4 Mb, se me ralentizaba en muchas fases del juego pudiéndose ver perfectamente el refresco de pantalla mientras mi personaje iba avanzando (aún así me lo terminé).
Un par de años después (1993-94), un amigo me invitó a su casa para enseñarme un ordenador nuevo y mostrarme un sistema que conectaba el ordenador al teléfono para hacer nosequé. El ordenador, un IBM PS/2, el nosequé: Internet. Mucha gente se piensa que Internet existe, aquí en España, desde finales de los 90, pero ya ven que no es cierto. En esos tiempos, cuando alguien se conectaba a la Red de redes a través de un ruidoso módem, no se podía usar el teléfono fijo, así que el chaval tenía que pedir permiso antes a sus padres para poder navegar. Aunque navegar, lo que se dice navegar en esa época muy poco, de hecho sólo me enseñó una de las que imagino podrían ser de las primeras webs aquí en España: la de El Corte Inglés. Y luego a jugar, coño, que eso de Internet no parecía muy divertido.
Por supuesto no tardaría mucho en tener un ordenador nuevo y, curiosamente, me regalaron un IBM PS/2…y traía disco duro! Este ordenador pudo ser de los últimos modelos en los que la pantalla se colocaba encima de la CPU (una época terminaba y el primer Pentium estaba casi listo). El PS/2 se encendía con un botón rojo putón verbenero en forma de palanca, traía un disco duro de 60Mb (sí, megas) con el Windows 3.1 instalado, disponía de una memoria RAM de 2Mb (qué caña!), una disquetera que ya leía los de alta densidad, y la pantalla era en color VGA. Una de las frases más escuchadas en esa época con respecto a la calidad de las fotografías que se veían en un ordenador era: “parece una foto de verdad”. La pena de este ordenador fue que no lo pude disfrutar mucho tiempo, me explico. No se porqué empecé a tener curiosidad por saber cómo funcionaba un ordenador por dentro a nivel de software, supe de la BIOS y le traté de tú a tú. Pero, claro, no tenía ningún manual sobre la BIOS o software específico, ni sabía cómo conseguirlo, así que una de las veces que andaba haciendo el gilipollas, me salió un bucle del cual el ordenador cuando se reiniciaba no podía salir, por mucho que dieras a cualquier familia de las “F” en el teclado. ¿Que qué hice? Pues no lo se, me iré de este mundo con la duda en mi cabeza.
Pobre IMB PS/2, ¿qué te hice, dios mío? (imagínenme llevándome las manos a la cabeza en plan tragedia griega)
Como se pueden imaginar, mis padres me dijeron que si quería otro ordenador que se lo pidiera al espíritu santo porque ellos no me lo iban a pagar. Y en la segunda mitad de los 90, aparecieron los famosos Pentium I, Pentium II, y en 1999 el Pentium III. Sabiendo la imposibilidad de comprarme un ordenador hasta que tuviera dinero propio, intenté descolgarme lo menos posible de la informática utilizando la treta de una necesidad académica. Y en un par de años, me encontraba en la academia ESAI (no recuerdo el significado de las siglas), rodeado de Pentium II a 166 y 200 MHz, aprendiendo Windows 98, AutoCad 13, Photoshop 5.5, Corel 6 y 3D Studio 1.5.
En el 2001, después de venir de trabajar de Little Britain, decidí utilizar parte del dinero en comprarme un ordenador, y así después de 6 años sin ordenador propio, me llegó el Pentium IV. Para la época las prestaciones eran asombrosas: 1,8 GHz de velocidad, arquitectura de 32 Bits, 256 Mb de RAM ampliable con dos slots más, una tarjeta gráfica de 64Mb, un disco duro de 40Gb, y el Windows XP. Lo que le acompañaba era un monitor de 17 pulgadas, una impresora y un escáner. En este ordenador es donde de verdad aprendí informática, a programar en serio, a manejar mejor los programas que ya conocía y descubrir nuevos, a jugar a muchos juegos (pero a menos de los que me gustaría), a moverme por Internet con verdadera soltura, etc. Con el tiempo iría ampliando las características del ordenador a como lo tengo actualmente, primero quité la regrabadora de CD´s, colocando una de DVD hasta llegar a las tres actuales, luego ampliaría poco a poco la memoria hasta llegar a los 1,5 Gb, cambié la tarjeta gráfica por una de 256 Mb, hice un overclocking para subirle la frecuencia, compré un fuente de alimentación nueva, me compré un disco duro externo de 150 Gb, más tarde otro interno de 320 Gb, y un monitor de 22.1 pulgadas panorámico y plano. Tengo el honor de decir que este ordenador no me ha dado ningún fallo crítico con 7 años que lleva de vida, y eso que no recuerdo casi ningún día que no lo haya encendido, aunque por otra parte lo he cuidado mejor que a ninguna otra cosa. Si pudiera recopilar la cantidad de CD´s y DVD´s grabados no entrarían en casa. Ha conocido a muchas féminas que han pasado por mi vida, y sigo prefiriendo un ordenador a cualquier mujer que haya conocido y que a muchas personas en general (sí, ya se que a un ordenador no se le puede uno tirar, pero tiempo al tiempo).
Cuantas alegrías me ha dado
Y ahora, por necesidades personales y de trabajo, me he comprado un ordenador nuevo. El nuevo “pepino” ya es de 64 Bits (porque necesito que me corran óptimamente programas de CAD/CAM como el CATIA), tiene 4 procesadores de 2 GHz cada uno, RAM de 4 Gigas, un procesador gráfico insertado en la placa base y una tarjeta gráfica 3D de 256 Mb reales (ahora resulta que en las anteriores no era reales los Megas), un disco duro de 1 Tera (y otro de 320 Gb interno que le pondré), y aunque me incluye un Windows Vista 64 Bits (por supuesto he dicho que me lo den sin instalar), es probable que instale el XP 64 bits Edition, a la espera del Windows 7 para el 2010.
La verdad, no tengo ni idea de cómo serán los ordenadores personales dentro de 7 años, Intel ha dicho que está preparando uno de 80 núcleos, también he leído que están jugando con ordenadores de sistema trinario (0, 1, 2) y otras maravillas que investigan los del MIT. Pero lo que sí se es que la tecnología no para y en algunos años me reiré del Pentium Quad que ya estoy esperando nerviosamente (muy nerviosamente).
Anda coño, esto se me ha colado
Miércoles, 27 de Agosto de 2008 14:46. Alter Ego: VEN0M. ;?> Hay 2 comentarios.